Un análisis conjunto de expertos de Reino Unido, Francia, Alemania, Suecia y Países Bajos ha concluido que el opositor ruso Alexei Navalny murió envenenado con epibatidina, una toxina letal extraída de ranas venenosas de Sudamérica, que no se encuentra de forma natural en Rusia. Navalny falleció hace dos años mientras estaba encarcelado en una colonia ártica, y el Kremlin insiste en que la causa fue neumonía. Esta revelación, presentada en la Conferencia de Seguridad de Múnich, prueba el uso de armas químicas por parte de Vladimir Putin contra disidentes.
El ministro de Exteriores francés declaró que el hallazgo demuestra la falta de escrúpulos de Putin para mantenerse en el poder, utilizando venenos exóticos contra su población. La toxina, extremadamente potente, causa parálisis y muerte rápida, y su presencia en las pruebas analizadas contradice la versión oficial rusa. Organizaciones internacionales han exigido una investigación independiente para esclarecer el asesinato del principal crítico del régimen.
Este caso resalta la represión sistemática en Rusia, donde opositores como Navalny han sido silenciados mediante métodos letales. La comunidad internacional, a través de sanciones y condenas, busca presionar al Kremlin, pero la negación persistente complica la justicia. El informe conjunto fortalece las demandas de accountability en un contexto de tensiones globales crecientes.