La canasta básica total registró un aumento del 3,9% en enero, elevando el umbral de pobreza a 1.360.000 pesos mensuales para una familia tipo de cuatro integrantes, según datos del INDEC. Este salto refleja el impacto de la inflación en los bienes y servicios esenciales, excluyendo alquileres, y agrava la situación de millones de hogares argentinos que luchan por cubrir necesidades básicas. La canasta básica alimentaria, clave para evitar la indigencia, subió un 5,8%, superando la inflación general del 2,9%, lo que afecta desproporcionadamente a los sectores de menores ingresos.
Este incremento posiciona la línea de indigencia en 623.000 pesos, destacando la brecha entre salarios estancados y precios en alza. Mientras las paritarias no logran equiparar la inflación, familias de clase media-baja enfrentan dificultades para pagar servicios y alimentos, priorizando lo esencial. Las ayudas sociales como la Tarjeta Alimentar se ajustan por inflación, pero no cubren a todos los afectados, dejando expuesta la vulnerabilidad económica del país.
Expertos prevén que la tendencia alcista continúe en febrero y marzo por aumentos en alimentos, profundizando la pobreza que afecta al 40% de la población. Este dato no solo mide la crisis económica, sino que urge políticas públicas para mitigar el impacto en la calidad de vida, fomentando debates sobre reformas laborales y control inflacionario que beneficien al ciudadano común.
Cronica TV
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Inflación golpea fuerte: Canasta básica supera el millón trescientos sesenta mil pesos
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