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Argentina baja la edad de imputabilidad a 14 años: Un cambio histórico en la justicia juvenil

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El Congreso argentino aprobó la media sanción para reducir la edad de imputabilidad de 16 a 14 años, un paso clave en la agenda de seguridad del gobierno que refleja una demanda social creciente ante el uso de menores por el crimen organizado. Con 149 votos a favor y 100 en contra, la medida contó con apoyo de sectores peronistas y kirchneristas, demostrando un consenso bipartidista en temas de protección infantil y responsabilidad penal. Expertos como la psicóloga Alicia Crosa enfatizan que los adolescentes de hoy, con mayor precocidad cognitiva, son conscientes de sus acciones desde edades tempranas, justificando esta reforma.

Esta decisión posiciona a Argentina alineada con la mayoría de países de la región, superando a Cuba como el último en ajustar su legislación, y busca equilibrar la victimización de los menores con su rol como victimarios en delitos graves. Para el público, representa un avance en la lucha contra la inseguridad, donde el crimen organizado explota a jóvenes vulnerables, pero también plantea debates éticos sobre la rehabilitación versus el castigo. El impacto social es profundo, ya que un país con altos índices de pobreza –como el actual– ve en esta ley una herramienta para desarticular mafias que reclutan niños.

El segmento cierra con una reflexión sobre la representación democrática: el Congreso, pese a sus divisiones, respondió a la ciudadanía, fortaleciendo la fe en las instituciones. Esta reforma, parte de un paquete mayor que incluye cambios laborales, marca un giro en la sociedad argentina hacia mayor accountability, esencial para reducir la delincuencia y fomentar un entorno más seguro para las familias.