La reforma laboral obtuvo media sanción en el Senado con 42 votos, un hito para un gobierno no peronista desde la democracia, y ahora enfrenta Diputados donde puntos como licencias por enfermedad y pagos de sueldos generan controversia. Entre las claves, se reduce el pago por licencias no voluntarias al 75% del salario básico, se crea un fondo de asistencia laboral con aportes del 1-2,5% de la masa salarial para indemnizaciones, y se flexibilizan vacaciones y banco de horas por acuerdo. Empresarios como Martín Rapallini de la UIA celebran la previsibilidad que reduce litigios y ausentismo (8-10% en Argentina vs. 3% en Brasil), fomentando formalización y gobernanza interna.
Rapallini enfatiza que la reforma no resuelve sola la destrucción de 192.000 empleos privados desde noviembre 2023, con industria y construcción como sectores más afectados (60.000 puestos menos en manufacturas), pero genera incentivos para contratar al abaratar despidos y limitar ultraactividad en convenios colectivos. Críticos temen penalización al trabajador honesto por recortes en licencias y mayor carga en gastos médicos, mientras el lobby bancario impuso pagos solo por bancos, postergando billeteras virtuales.
Este avance es crucial para audiencias interesadas en empleo y competitividad: en un contexto de recesión, la reforma busca modernizar relaciones laborales para atraer inversión, pero su éxito depende de reactivar la economía primero, evitando que flexibilizaciones se usen para despidos masivos sin generar puestos nuevos.
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Reforma laboral: claves de la media sanción y su impacto en empleo y empresas
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