Tras una semana de incertidumbre y tensión en Rosario, la protesta de la policía de Santa Fe concluye con un acuerdo que eleva el salario mínimo a 1.350.000 pesos, más bonos que pueden superar los 1.450.000 en escalas bajas. El gobernador anuncia el fin de sumarios administrativos y la vuelta inmediata de patrulleros a las calles, respondiendo a reclamos por sueldos insuficientes –alrededor de 800.000-900.000 pesos– que apenas cubren gastos básicos como el alquiler. Este conflicto, marcado por sirenas constantes y actos simbólicos como un cartel de 'El corazón que cuida también necesita cuidado', expuso la vulnerabilidad de la seguridad pública cuando las fuerzas se paralizan.
Entrevistas con policías y familiares revelan el alivio tras horas angustiantes, con testimonios de 'huevos bárbaros' por la unión lograda y el impacto en jubilados. El corresponsal Gustavo Tubio detalla cómo el gobernador y la plana mayor se sentaron a negociar, reconociendo actitudes extremas como escupitajos a jefes, pero priorizando la resolución para restaurar la normalidad. La medida histórica posiciona a la policía santafesina como una de las mejor pagas del país, superando a varias provinciales y federales.
Este suceso resalta el debate nacional sobre salarios públicos en un contexto de inflación galopante, donde bajos ingresos afectan no solo a policías sino a gendarmes y prefectos. La rápida solución evita escaladas mayores, pero genera preguntas sobre réplicas en otras provincias, subrayando la urgencia de políticas que valoren a quienes garantizan la seguridad ciudadana. Para los rosarinos, el retorno a la calma trae un respiro, aunque el miedo a la inseguridad persiste.
El Trece
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Resolución de la Protesta Policial en Santa Fe: Aumento Salarial para Garantizar Seguridad
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