En medio de una tensa protesta frente al Departamento de Policía de Santa Fe, familiares de efectivos policiales exponen la precaria situación económica que enfrentan los agentes, con salarios básicos que apenas superan los 136.000 pesos y totales de alrededor de 950.000 pesos mensuales. Testimonios como el de Susana, quien muestra el recibo de su familiar, destacan la necesidad de trabajar hasta 20 horas diarias, incluyendo fines de semana, para sobrevivir, mientras arriesgan su vida en la calle. Esta manifestación, que incluye a policías autoconvocados portando armas, subraya la crisis en la fuerza de seguridad provincial, donde traslados forzados y adicionales obligatorios dejan a los efectivos sin vida familiar.
La relevancia de este segmento radica en su impacto directo en la seguridad pública de Santa Fe, una provincia golpeada por el narcotráfico y la delincuencia. Los manifestantes exigen no solo un aumento salarial a 1.900.000 pesos, sino también la reincorporación inmediata de 20 efectivos pasados a disponibilidad por sumarse a la protesta. Mientras se espera una conferencia del ministro de Seguridad Pablo Cococcioni, el conflicto pone en jaque el patrullaje en las calles, recordando que los policías, esenciales para la sociedad, dependen de changas como manejar autos o instalar aires acondicionados para complementar ingresos.
Este momento captura la frustración colectiva de una fuerza desmotivada, donde el riesgo inherente al trabajo no se compensa con condiciones dignas. Para el público, resalta la urgencia de reformas en el sector público, similar a lo que viven docentes y otros estatales, y cuestiona cómo el gobierno provincial, que alaba logros en la lucha contra el delito, ignora el malestar de sus propios guardianes de la ley.
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Protesta policial en Santa Fe: familiares revelan salarios de miseria y reclamos urgentes
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